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Separación del socio


El artículo 348 bis de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), que regula el derecho de separación del socio por falta de distribución de dividendos, continúa con su azarosa andadura.

Su vigencia fue suspendida hasta en dos ocasiones antes de que el mismo entrara en vigor definitivamente el pasado 1 de enero de 2017 y siempre ha venido recibiendo duras críticas; unas por la falta de precisión de su redactado y otras por parte de las empresas familiares, que ven peligrar su estabilidad económica por un posible uso indiscriminado del mismo.

El citado artículo se introdujo como un mecanismo de protección de los socios minoritarios frente a aquellos supuestos en que los mayoritarios, de forma reiterada, se niegan a repartir dividendos cuando ello es posible. Sin embargo, la realidad es que dicho artículo ha generado una situación contraria a la esperada al dotar de un poder excesivo a los socios minoritarios, pudiendo éstos incluso llegar a condicionar la decisión sobre el reparto de dividendos en contra de la voluntad mayoritaria, todo ello a través de la amenaza de ejercitar su derecho de separación en caso de no efectuarse dicho reparto.

En una situación económica como la actual, en la que muchas sociedades, pese a obtener beneficios, carecen de liquidez para satisfacer el dividendo mínimo legal, y su situación tampoco les permite restituir las aportaciones de sus socios en caso de que éstos ejerciten su derecho de separación, la aplicación del artículo 348 bis puede llevar a muchas sociedades a tener dificultades económicas por falta de liquidez.

Para intentar paliar la problemática suscitada desde la su entrada en vigor, el pasado 1 de diciembre el Gobierno presentó una Proposición de Ley para la modificación del artículo 348 bis, pretendiendo alcanzar con ello un equilibrio entre la sostenibilidad financiera de la sociedad y la legítima aspiración de los socios a participar de los beneficios cuando ello sea posible y razonable.

A la vista del nuevo redactado, podemos destacar, como principales novedades, las siguientes:

 

  • 1ª. Se imposibilita que el derecho de separación pueda ser ejercitado hasta que el quinto ejercicio desde la inscripción de la sociedad haya finalizado, a diferencia de lo que sucedía con el anterior redactado, en el que el derecho de separación podía ejercitarse al comienzo del quinto ejercicio, respecto a los beneficios obtenidos en el cuarto ejercicio.
  • 2ª. Se reduce la cantidad mínima a repartir como dividendo para dejar sin efecto el derecho de separación, pasándose de un tercio a un cuarto de los beneficios legalmente repartibles.
  • 3ª. Se elimina la expresión “beneficios propios de la explotación del objeto social”, incluyéndose con ello en el reparto los beneficios obtenidos por resultados extraordinarios o excepcionales, es decir, aquellos ingresos ajenos a la actividad típica de la empresa, y de cuantía significativa en relación al importe neto de la cifra de negocio, y cuyo origen se refiera a operaciones que no se produzcan con frecuencia. No obstante, sí se sigue manteniendo la referencia a “beneficios que sean legalmente repartibles”, siéndolo éstos cuando no exista causa legal alguna que impida dicho reparto, como puede ser, por ejemplo, la necesidad de compensar pérdidas o de dotar reservas legales o estatutarias.
  • 4ª. Se amplía significativamente el periodo necesario de obtención de beneficios por parte de la sociedad para que el socio pueda ejercitar su derecho de separación. Así, mientras que con el anterior redactado era suficiente con que la sociedad hubiera obtenido beneficios el ejercicio anterior, y no hubiera acordado el reparto de, al menos, un tercio de éstos, ahora será necesario que la sociedad obtenga beneficios durante tres años consecutivos, de manera que la irrupción de un año con pérdidas obligará a reiniciar el cómputo.
  • 5ª. Se abre la posibilidad que los estatutos de la sociedad contemplen la renuncia al derecho de separación previsto en el propio artículo 348 bis. Para incorporar esta posibilidad será necesario el consentimiento de todos los socios y, en caso contrario, deberá ofrecerse el derecho de separación al socio que hubiera votado en contra.

 

Seguiremos atentos al trámite parlamentario de esta proposición.

 

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